Manifesto de Compartir es Bueno
¡Compartir es Bueno!
La propiedad intelectual es una contradicción.
El concepto de propiedad intelectual no tiene ningún sentido.
Los bienes intelectuales no pueden estar sujetos a propiedad porque: a)
no están limitados por naturaleza (de hecho su naturaleza es
reproducirse máximamente), b) cuesta lo mismo producirlos para
uno que para todos (se multiplican sin coste gracias a las nuevas
tecnologías) y c) el que lo disfrute una persona no impide ni
disminuye que lo disfruten las demás (de hecho cuanto más
lo disfruten los demás mayor valor adquiere al devenir
culturalmente más relevante). La cultura sólo existe como
compartida. Compartir es bueno.
La creatividad se defiende compartiéndola.
Las creadoras vivimos bien en un mundo en el que compartir es libre.
Los autores no necesitamos que nos defiendan de la sociedad, somos
parte de ella. El uso y libre distribución y copia de nuestras
creaciones no es un ataque contra nosotras sino un honor y un placer
que nos permite dárnos a conocer y difuncir nuestra
creación. Existen modelos económicos viables y justos
basados en la libre circulación de obras culturales y
técnicas. Los autores vivimos del directo, de la
adaptación creativa, del trabajo por encargo, de los servicios,
de la asesoría y/o el reconocimiento social ; renunciando
así al absurdo (a la reducción artificial de la riqueza
inmaterial, la mercantilización de la cultura y la
comunicación). A cambio nos beneficiamos del intercambio, la
libertad de modificación y el acceso público a otras
creaciones. Ésta es la base de la evolución cultural. La
creatividad se defiende compartiéndola. Compartir es bueno.
Compartir cultura es un derecho.
No se puede salvaguardar el derecho de subsistencia de los creadores
violentando las bases sociales de la cultura: prohibiendo compartir. La
Declaración Universal de Derechos Humanos concive los derechos
de autor ligados al derecho de acceso a la cultura y no al derecho de
propiedad, la constitución española en concreto considera
la propiedad intelectual como subordinada a su función social y
al interés general de acrecentar el acervo cultural de la
comunidad. Compartir cultura es un derecho fundamental. Compartir es
bueno.
Compartir es legítimo y es legal.
No existe ninguna sentencia española que condene a nadie por
compartir bienes inmateriales en las redes de intercambio p2p de
internet. Todos tenemos derecho a hacer copias de los bienes culturales
que adquirimos (se llama derecho a copia privada) y tenemos derecho a
compartir esa copia. A pesar de ello los medios de comunicación,
incluso el propio gobierno, se empeñan en hacer que parezca lo
contrario. Compartir cultura no es delito. Compartir es legítimo
y es legal. Compartir es bueno.
Compartir empieza a estar perseguido.
Pese al sinsentido de la propiedad intelectual, pese a la existencia de
modelos económicos eficaces basados en la libertad de
intercambio, pese al derecho fundamental de acceso a la cultura, pese a
su legitimidad y legalidad… compartir está siendo cada
vez más perseguido y obstaculizado por causa de intereses
comerciales de unos pocos con mucho poder:
* las bibliotecas estarán pronto obligadas a pagar en concepto de propiedad intelectual por cada libro prestado
* millones de personas morirán cada año si la India
sucumbe a los tratados internacionales de propiedad intelectual dejando
de producir medicamentos genéricos contra el SIDA , la propiedad
intelectual sobre el conocimiento médico impide que mucha gente
acceda a los medicamentos que necesita para seguir viviendo (informe 1,
informe 2)
* campesinos rurales obligados a pagar a Monsanto porque su cultivo de
maiz tradicional ha sido infectado por una plantación
transgénica vecina y el campesino no ha pagado los derechos de
propiedad del ADN de su cultivo,
* la plataforma de los mayores productores de software y hardware del
mundo empiezan a implantar tecnologías anticopia para que
compartir cultura sea imposible (sony ya ha introducido el primer CD
que introduce software malicioso en tu ordenador para controlar
cómo y cuándo reproduces la música)
* los medios de comunicación y las sociedades de gestión
confunden deliberadamente descargas de música por internet con
mafias y terrorismo,
* Según la interpretación que la industria
discográfica quiere imponer sobre el artículo 270 del
Código Penal, bajarse una canción de internet o copiarse
una película que te ha dejado un amigo debería de estar
castigado con penas de entre 6 meses y 2 años de cárcel
(superiores a las impuestas por acoso sexual, el robo de una
discografía completa en una tienda de discos o las amenazas con
armas de fuego)
* el acoso de la industria discográfica logra que las empresas
que sostienen las redes de intercambio de información cierren o
desaparezcan (EDonkey, webs de Bittorrent, etc.), verdaderos
océanos de información intercambiada que secan las
multinacionales para poder traficar con la escasez artificial de la
cultura comercializada con copyright
Compartamos también la defensa de la cultura y el procomún.
Tenemos que bloquear esta maquina de guerra que amenaza con pulverizar
el futuro libre de la sociedad de la información, una amenaza
que busca el control total sobre los procesos comunicativos, la
mercantilización absoluta de la cultura, y la
criminalización del intercambio libre y creativo. Este es el
momento de hacer valer nuestros derechos conjuntamente, el momento de
compartir fuerzas y conocimientos. Ha llegado el momento salir a la
calle. A compartir: conocimiento, cultura, técnica, poder.